Homenaje a Rosmarie Dorr Wegehenkel, una mujer adelantada a su tiempo.

Como cada año llega el día 8 de marzo, día declarado por la ONU en 1975 como Día Internacional de la Mujer.
Este día afloran y se concentran todas nuestras reivindicaciones.

Personalmente, desde pequeña, he vivido cada día del año, de cada año de mi vida, defendiendo la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, buscando siempre, en definitiva, la equidad entre mujeres y hombres.

Me consta que el camino es largo. Que requiere un cambio cultural y social importante. Que mujeres y hombres nos lo tenemos que creer. Y que mujeres y hombres, siempre juntos, debemos andar de la mano para alcanzar este objetivo tan preciado.

Mi historia familiar ha marcado mi camino. Es por este motivo que hoy he decidido contar la historia de mi madre, Rosmarie Dorr Wegehenkel, un referente extraordinario, una mujer adelantada a su tiempo. Veréis que no fue una líder, ni tan siquiera fue una mujer extrovertida. Fue una mujer discreta, perseverante, tranquila, curiosa, justa, disciplinada y rigurosa. Que luchó siempre, en silencio, por alcanzar sus retos. Y lo consiguió formando equipo con hombres que la consideraron su igual. Con este relato quiero rendirle mi particular y sentido homenaje y reconocimiento.
Orgullo absoluto de hija!

 

Rosmarie Dorr Wegehenkel nació en Barcelona el 28 de agosto de 1922, hija de Wilhelm Dorr, natural de Iserlohn (Alemania) y de Lidia Wegehenkel, natural de Oporto (Portugal). Sus padres llegaron a Barcelona por diferentes circunstancias derivadas de la 1ª Guerra Mundial. Aquí se integraron en la Comunidad Alemana de Barcelona, donde se conocieron y, posteriormente, se casaron.

 

Rosmarie fue la mayor de 4 hermanas. El padre era empresario y la madre ama de casa.

 

 

 

A los 14 años, en 1936, con el inicio de la guerra civil española, fue evacuada junto con toda la Comunidad Alemana de Barcelona en el barco italiano “Principessa Maria” destino a Génova. Desde allí en tren hasta Munich, Alemania, donde vivió hasta finales de 1937, momento en que regresó a España, instalándose temporalmente en San Sebastián.

En 1939, terminada la guerra civil española, vuelve a Barcelona ya con 18 años.

Mujer inquieta y curiosa, trabajó en el Consulado Alemán durante la 2ª Guerra Mundial. Terminada la guerra, decidió ir a vivir a Alemania, una vez el país se rehízo mínimamente de la terrible destrucción sufrida, buscando su identidad nacional. Allí trabajó en Hamburgo durante una temporada en el Consulado de Venezuela, pero pronto se dio cuenta que se sentía más de aquí que de allá. Y regresó definitivamente a Barcelona.

En 1953 constituyó con su padre “Especialidades para Industrias EPI”, dedicada a la distribución en España de productos de estanqueidad de la multinacional alemana Carl
Freudenberg. Sus funciones se centraban en apoyar administrativamente a su padre.

 

En 1958, con 35 años, se casa con Antoni Gabriel Cammany Bou, hombre deportista y emprendedor que trabajaba como comercial en la industria farmacéutica. Matrimonio tardío para una mujer de esa época. Pero no dio el paso hasta encontrar un hombre que la quisiera, la respetara y la considerara una igual.

 

Se casa y sigue trabajando. En 3 años, entre 1959 y 1961, tiene tres hijos. Y sigue trabajando.

En 1964 súbitamente muere su padre, y ella, inteligentemente, pide ayuda a su esposo, con quien también forma nuevo equipo, administrando con equidad sus propias cualidades y conocimientos con las que él aportaba: talante emprendedor innato y una visión empresarial extraordinaria. Juntos se complementaron, constituyendo la empresa “EPIDOR, S.A.”, iniciando lo que hoy en día, una generación posterior, se ha convertido en el Grupo “EPI INDUSTRIES family of companies, S.L.”. Grupo que integra 16 empresas, nacionales y extranjeras, donde trabajan casi 250 colaboradores.

En 1976, retirada de la vida laboral directa a causa de su frágil salud, su esposo, mi padre, le dedicó unas palabras en un emotivo escrito de reconocimiento. Transcribo un pequeño extracto que pone de manifiesto la complicidad, confianza y respeto que se tuvieron a lo largo de su vida en común: “Rosmarie, a pesar de que tu colaboración actual en la empresa es poco tangible, sigue siendo de un valor incalculable.”

8 de marzo de 2019, Día Internacional de la Mujer, juntos, mujeres y hombres trabajando codo con codo, podemos conseguir la equidad. Todas y todos tenemos grandes referentes que nos muestran el camino.

Mireia Cammany Dorr
Adjunta a Dirección General de EPI INDUSTRIES family of companies, S.L.

Publicado en Eventos.

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